Este blog tiene un carácter HISTÓRICO-CULTURAL y no plantea reivindicaciones políticas de ningún tipo, descartando otro fin que el mero ESTUDIO HISTÓRICO.
Blog oficial de la HERMANDAD DE COMBATIENTES DE LA DIVISIÓN AZUL DE BARCELONA. Avda. Meridiana, 244 Entresuelo 3ª, 08027 Barcelona. www.facebook.com/blauedivision250.com - E-mail de contacto: hermandadbarcelona.da@gmail.com

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta HOY ES HISTORIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta HOY ES HISTORIA. Mostrar todas las entradas

Sargento Ángel Salamanca Salamanca.

Sargento Ángel Salamanca Salamanca. 
Medalla Militar Individual. Diario Oficial del Ejército nº 69 de 25 de Marzo de 1969.

El Sargento mandaba un pelotón de la 2ª Sección de la 1ª 5ª Compañía del II Batallón del Regimiento de Infantería 262 de la 1ª División Española de Voluntarios.
La Sección ocupaba un elemento de resistencia central en el dispositivo de defensa de la 1ª Compañía, que era mandada por el Capitán Palacios.
Con anterioridad al 10 de febrero de 1943 había ya realizado con todo acierto y en repetidas ocasiones reconocimientos a vanguardia y tenia un gran ascendiente sobre su Pelotón por su competencia y valor. La noche que precede al citado día es designado por el propio Capitán para reconocer el frente enemigo, lo que verificó con dos soldados, y como resultado de este reconocimiento pudo informar al Mando del gran movimiento de tropas y materiales enemigos que tenia lugar.
Hacia la madrugada del día señalado se inicio una fortísima preparación artillera rusa, que se prolongo durante unas dos horas y que destruyó pozos de tirador, puestos de mando y  transmisiones, así como algunas armas automáticas.
El sargento Salamanca frente a una réplica de la
celda, de un campo de concentración soviético, en
la que vivió durante 11 años.
Terminada esta preparación realiza el enemigo ataques continuos, con fuerzas muy superiores, logrando avanzar profundamente por las Compañías laterales, infiltrándonse  también por la  Sección de la izquierda de la propia Compañía, con lo que quedó rebasada ampliamente la posición de la Sección a la que pertenecía el sargento Salamanca. Este luchó denodadamente  y resistió con sus hombres valerosamente, hasta que el pelotón quedó reducido a un solo soldado (herido ademas), en cuyo momento se repliega al puesto de mando de la Compañía, llevándose al herido.
Una vez en el puesto de mando de la Compañía se incorporo a la posición que guarnecía otra Sección de la misma (la del alférez Castillo), donde ocupó un puesto de combate y se distinguió notablemente. Al resultar herido en la cara y perder temporalmente la visión, ayuda a la defensa cargando las cintas del fusil ametrallador. Sigue en su puesto hasta que agotada la capacidad de resistencia (herido el alférez Castillo, muertos los tres sargentos de la Sección) es hecho prisionero en unión de los escasos supervivientes.
Durante los once años que permaneció prisionero en los campos de concentración rusos tuvo una actuación destacadísima. Mostró respeto y subordinación con sus superiores, espíritu militar, elevada moral y gran patriotismo.  
Fuente: Boletín de la HERMANDAD de Combatientes de Barcelona 2004 Nº181.

ALAS ESPAÑOLAS EN RUSIA

Vaya en primer lugar mi agradecimiento a mi siempre admirado, amigo y compañero, el General Dávila, por permitirme , una vez más, utilizar su BLOG y aportar mi granito de arena en su valioso quehacer de recordar a nuestros soldados.
General de División de Infantería de Marina
 Juan Chicharro Ortega.

Escribo esta vez sobre un viejo artículo que ya escribí hace casi dos años, pero que por razones que no vale la pena recordar fue retirado de la circulación apenas un día después de su publicación.
Sí anticipo que, si bien el articulo es el mismo, tiene alguna modificación.
Inmersos en una gravísima e interminable crisis económica, que también lo es ya social e incluso moral, cunde en nuestra Patria un desánimo generalizado. Todos contra todos: políticos de izquierdas contra políticos de izquierdas, políticos de derechas contra políticos de derechas, izquierdas contra derechas, localistas contra autonomistas, etc. Vamos, una jaula de grillos. Es en este punto cuando se hace necesario recurrir a la historia y recordar hechos protagonizados por nuestros padres con el ánimo de no caer en el abandono moral que empieza a respirarse por doquier.
Voy a recordar, hoy, a unos hombres que hace más de 70 años lucharon en Rusia contra la tiranía soviética. Lástima que en España las prevenciones políticas de algunos no nos permitan rememorar y recordar, como debiera ser, uno de los episodios bélicos más honrosos de nuestra historia reciente y lejana. Unas acciones que son muestra indubitada de lo que son capaces los españoles en las condiciones más adversas y que hasta los más opuestos ideológicamente al ideal por el que lucharon los divisionarios reconocerían si se desvistieran de prejuicios políticos.
Recientemente se han cumplido 70 años de la durísima batalla que tuvo lugar en una ciudad rusa llamada Krasny Bor, a escasos 100 km de la actual San Petersburgo, en la que fuerzas de la División Española de Voluntarios, más conocida como División Azul, contuvieron el ataque de fuerzas soviéticas muy superiores en número.
En efecto, la historia de España y de sus ejércitos es muy larga; sin embargo, no aventuro nada falso si les digo que no se encuentran en ella episodios, bien sean victorias o derrotas, en los que nuestras fuerzas armadas hayan tenido NUNCA que hacer frente a una ofensiva tan brutal y devastadora como la que sufrió la División Española el dia 10 de febrero de 1943. Ese día, cuatro Divisiones del ejército soviético – 33000 hombres – apoyados por 800 piezas de artillería atacaron en tromba las posiciones defendidas por apenas 2000 soldados españoles de la División Azul. Y fracasaron. La voluntad de vencer de los divisionarios se impuso y los mandos soviéticos detuvieron la ofensiva reconociendo la inutilidad de proseguir con el ataque.
Reitero que fue una gesta tan grandiosa y heroica, como obviada y olvidada en nuestro país. La adscripción política de sus componentes ha producido el rechazo a su recuerdo por muchos indeseables; sin duda cuando pasen los años y esa perspectiva quede en la anécdota, el pueblo español conocerá y será capaz de reconocer lo que sucedió allí.
Hoy, por desgracia, no es así. Casi nadie sabe lo que pasó en Krasny Bor.
Pero hoy escribo, en el mismo contexto, para relatar que en el durísimo frente oriental de la 2ª guerra mundial –donde se decidió realmente el devenir de la derrota de Alemania– también hubo participación de nuestros pilotos del ejército del aire.
Si, como decía antes, el desconocimiento de lo ocurrido en el frente terrestre es generalizado, la historia de nuestros aviadores es, si cabe, aún más desconocida e ignorada. Llama la atención esta circunstancia toda vez que la bibliografía existente –española y extranjera– sobre la División Azul es una de las más amplias que se pueda encontrar sobre una única unidad participante en la 2ª guerra mundial; pero, referida casi exclusivamente al aspecto terrestre de la contienda. Poco es lo escrito sobre la participación aérea española.
Lo siento, pero es que incluso en el propio Museo de nuestro Ejército del Aire su hazaña es cuasi obviada, a pesar de que sus pilotos fueron los padres no sólo de nuestras fuerzas aéreas sino también de la línea aérea Iberia.
En efecto, a partir del 27 de julio de 1941, y hasta el mes de marzo de 1944, un total de 89 pilotos de combate españoles, formando lo que se conoce como “la Escuadrilla Azul”, combatieron contra el enemigo soviético en unas condiciones harto difíciles y con una eficacia digna de recordarse. Basta recoger de los archivos el dato real de los 169 aviones soviéticos derribados, 4944 servicios de guerra y 611 combates aéreos.
Sin duda desde el punto de vista numérico puede considerarse que la entidad de esta participación es desde luego ínfima si la comparamos con la terrestre; claro que al constatar que fueron 22 los pilotos desaparecidos en combate nos damos cuenta que los caídos fueron casi uno de cada tres lo que nos da un porcentaje ciertamente elevado. Añádase a esto el hecho de constatar que dieciséis de sus pilotos fueron condecorados con la medalla militar individual lo que da fe del heroísmo demostrado.
La Escuadrilla española no combatió en la misma zona que sus compañeros del ejército que luchaban en el norte, sino que lo hizo en la zona central y participó en la denominada Operación Tifón del asalto final a Moscú. El porqué de esta circunstancia tiene su explicación en la voluntad de nuestros pilotos de entonces de participar en los aspectos más arriesgados de la lucha en el aire: la aviación de caza; sin duda el carácter de aquéllos hombres les empujó a ello.
No quiero extenderme dando nombres de los componentes de aquéllas acciones de guerra –sería extenso– pero sí dejar constancia que en los frentes más duros de combate de la segunda guerra mundial hubo pilotos españoles que dejaron el nombre de España muy alto y es de justicia el recordarlo.
Y he dicho que no nombraría a ninguno de los participantes en las filas de la denominada “Escuadrilla Azul” pero me tomo la licencia de siquiera recordar a uno. Lo hago por razones obvias y cercanas. Hace ahora 70 años que en los cielos de Rusia un joven Alférez piloto de 22 años luchó por una España mejor y cayó en combate aéreo a los mandos de un Focke Wulf 190. Fue en las cercanías de un pueblo denominado Nikolskoje y su cuerpo nunca fue recuperado.
Se llamaba Luis Chicharro y Lamamié de Clairac.
General de División Juan Chicharro Ortega (R).

Nicolas Sánchez Velasco y el escudo de las COE’s.

Seguramente mucha gente no sabrá de dónde viene el emblema de la COEs, el porqué del machete y las hojas de roble, quién lo inventó... La historia es impresionante..., vale la pena entretenerse un rato: El Maestro Armero (asimilado a suboficial) Nicolás Sánchez Velasco combatió en la División Azul, recibiendo durante su estancia en Rusia, entre otras condecoraciones, el Emblema de Asalto de Infantería (cuerpo a cuerpo) del ejército alemán. El citado distintivo consistía en un fusil cruzado sobre dos hojas de roble. En 1960 Nicolás propuso basarse en él para crear el «distintivo guerrillero», sustituyendo el fusil por un machete español de plata con la hoja bruñida y la empuñadura oxidada, y las ramas de roble por hojas de laurel español. Esta iniciativa fue asumida por el Teniente Coronel Cremades, jefe de estudios de la Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales (EMMOE) de Jaca, quien ordenó a un oficial de la Escuela que dibujaba muy bien (al parecer el teniente Máximo Caballero Rodríguez) que convirtiera el boceto en un dibujo para elevarlo al Estado Mayor Central, siendo ese mismo año legalizado en «Diario Oficial» (DO).
Nicolás, que además de maestro armero también era joyero, fabricó el molde del que se obtuvieron los sucesivos distintivos otorgados a los alumnos de cada curso. El 21 de octubre de 2010 falleció Nicolás pero, el historiador Carlos Caballero Jurado, el mayor experto de la División Azul, nos dejó estas palabras tan interesantes, llenas de lecciones y cariñosas en su obituario: Cualquier divisionario que fallece es una triste noticia para todos. Pero en el caso de Nicolás lo siento más profundamente, porque lo traté mucho. Durante muchos años Nicolás residió en Alicante, más concretamente en una casa de campo en el municipio de Agost. Muchas veces fuimos a visitarlo y pasábamos unas tardes entrañables mientras nos contaba anécdotas de la campaña de Rusia. La famosa foto de Nicolás con una MG 42 al hombro fue una donación que me hizo en su día, y es una foto que creo tiene gran valor histórico, por ser la única que yo conozca con un español con ese arma. Él fue el primer maestro armero de la División Azul en probarla. De su capacidad como maestro armero nos da muestra un detalle que conté en Blue Division Soldier. En el invierno de 1941-1942 se detectó que las MG 34 recuperaban mal. Nicolás llegó a la conclusión de que el frió hacía muy rígido el muelle recuperador, así que tomó una decisión personal: sacó los muelles de todas las MG de su Batallón y lo recortó. Funcionó. Ahora las MG no se encasquillaban. Llegó la primavera y una inspección al armamento de su batallón a cargo de la Plana Mayor de Enlace alemana y descubrieron que los muelles recuperadores habían sido recortados: ¡¡¡Sabotaje!!! ¿Quién es el responsable? Querían poco menos que fusilar al bueno de Nicolás... En realidad lo que hicieron los españoles fue condecorarle, porque su ingenio había salvado la vida de muchos camaradas. Como fue uno de los primeros en ingresar en las unidades de boinas verdes, se le encargó el diseño de su emblema, ya que además de armero hacía de joyero. Todos conocéis ese emblema. Y la historia de cómo se le ocurrió la ha narrado él y la han trasmitido los autores que nos han contado la historia de las Compañías de Operaciones Especiales, como el general Vicente Bataller Alventosa. Se inspiró en el Emblema de Asalto de Infantería alemán, pero sustituyó el fusil por la bayoneta y en vez de aparecer esta de forma inclinada, aparecía en vertical. Había hecho la Guerra Civil en una Bandera de Falange y aunque después se hizo militar profesional, siempre se sintió falangista, aunque se apartara de la disciplina política porque vio a demasiados que se aprovechaban de la camisa azul. Mientras estuvo en Asturias siempre estuvo muy vinculado a la Hermandad. Aquí, en Alicante, ya menos, pero no por nada, sino porque como os digo vivía en una casa de campo en mitad del campo. Si no fuera por la profunda pena que me embarga, igual me apetecía contaros más cosas del bueno de Nicolás, de las que nos contaba al amor de la lumbre... Pero estoy demasiado triste... Hace años que se volvió a su Asturias natal. Se sentía mayor y quería estar cerca de los suyos. Ahora que se va, que gran vacío nos deja. Un amigo alicantino, también devoto admirador de Nicolás, me dice que acaba de hablar con la familia. Parece que será incinerado y sus cenizas irán a Jaca, en cuya Escuela Militar de Montaña y Operaciones Especiales tanto tiempo estuvo destinado. Nicolás Sánchez Velasco, siempre te tendremos presente. Días después, Carlos Caballero añadió: El otro día, cuando comenté algunas cosas sobre nuestro llorado Nicolás estaba demasiado apenado. Se me ocurrió revolver entre mis papelotes para buscar datos sobre él y ofrecéroslos. Hoy he tenido un hueco y he dado con ellos. Nicolás hizo la Guerra Civil, ya lo señalé, en la que ganó dos Cruces Rojas. Se incorporó a la División Azul en el primer contingente, mientras estaba destinado en el Parque de Artillería de Zaragoza. Fue asignado al III Batallón del 263º Regimiento. Este Batallón se cubrió de gloria en Tigoga y Nikitkino. Siempre me ha parecido una injusticia que hablemos constantemente de Possad y en cambio tengamos casi en el olvido los épicos combates en esas dos localidades de la Cabeza de Puente. Según NICOLÁS SÁNCHEZ VELASCO la certificación de servicios que le expidió el jefe de su Batallón, de la que tengo copia, «se distinguió en la defensa de esas dos posiciones». Otros injustamente olvidados son los suboficiales de la División. La plantilla de la División, que era una plantilla alemana, tenía muchas plazas de suboficial, que eran difíciles de cubrir porque en España el cuerpo de suboficiales era pequeño. Por eso, Nicolás, como tantos suboficiales, ya que los maestros armeros lo eran, se chupó toda la campaña de Rusia, hasta noviembre de 1943. Como bien sabéis, fueron muchos los soldados y oficiales que «sólo» estuvieron un año; en cambio, entre los suboficiales, que estuvieran en Rusia TODA LA CAMPAÑA fue muy usual. En la campaña de Rusia y según la certificación expedida por su Comandante, ganó:
- Su tercera Cruz Roja.
- La Cruz al Mérito de Guerra con Espadas de 2ª Clase alemana.
- La Medalla de Invierno.
Y estaba propuesto en noviembre de 1943, además, para:
- El Emblema de Asalto de Infantería (concedida)
- Una cuarta Cruz Roja.
- La Cruz al Mérito de Guerra con Espadas de 1ª Clase alemana.
Ignoro por desgracia si éstas dos últimas se le concedieron. Era, como veis, un auténtico héroe. La verdad es que tenemos una imagen tan arquetípica del héroe que costaba imaginárselo como tal: bajito, ya rechoncho cuando tuve la suerte de tratarlo, extremadamente afable, cariñoso, la verdad es que uno no se le imaginaba pegando tiros como un loco en Nikitkino, mientras al amor de la lumbre y con un buen vaso de tinto nos narraba mil historias. Pero así fue. Y es que los héroes auténticos, los de carne y hueso, rara vez se parecen a los modelos que vemos en las películas. Mi querido Nicolás, ¡cuánta pena me produce tener  que escribir sobre ti debido a que ya no estás con nosotros! Nicolás Sánchez Velasco... ¡Presente!.
Fuente: Boletín "Hermandad" de Combatientes de la División Azul de Barcelona nº 182. 
Apartado de correos nº 6.149- 08080 Barcelona.

La División Azul vista por una rusa de la época.

Un boletín de Blau Division que me ha enviado Carlos Caballero Jurado, contiene extractos del «diario de Lidia Osipova», una rusa anticomunista en el cerco de Leningrado:

19 de septiembre de 1941. Tras muchos rumores fallidos que tanto anhelábamos: los alemanes han llegado. Esperamos con gran tensión y esperanza la libertad y al fin vemos a dos auténticos soldados alemanes que avanzan por la carretera; las mujeres les rodean y les ofrecen lo mejor de sus míseras reservas alimenticias: quien unos huevos, quien un terrón de azúcar, etc. Los alemanes estaban sorprendidos y sin ningún signo de agresividad. 

23 de septiembre. Conversamos con dos oficiales alemanes y uno de ellos nos dice que su evangelio es servir al Führer, porque el Führer es su único Dios, ¿Qué significa esto? ¿No habíamos oído ya entre nosotros una fraseología semejante? ¿Nos habremos vuelto a equivocar?

5 de septiembre. El idilio con los alemanes se acabó, comienza la tragedia de la guerra. Ayer, frente a la farmacia, los alemanes ahorcaron a dos hombres y una mujer. Los ejecutaron por merodeadores. Los encontraron en territorio neutro entre las trincheras alemanas y las rusas, pese a que esto es la guerra y nos encontramos en la línea del frente; una oscura nube flotaba sobre la ciudad. La moral de la gente se tornó lúgubre.

25 de mayo de 1942. Nos trasladamos a Pavlovsk.

25 de junio de 1942. Circulan rumores de que pronto tendremos aquí a los españoles de la célebre División Azul.

25 de agosto de 1942. Conocemos a un intérprete de la División Azul, un tal Alexandr Doski, traductor de la Plana Mayor del Regimiento 262º. Arquetípico emigrante «blanco»: chófer en París, mercenario en la Legión Española, si bien había venido a luchar contra el comunismo; pero esto para él era una circunstancia casual, la paga era mayor; un vulgar trepa. Los españoles eran gente de buen corazón, generosos y humanos, pero frustraron nuestras expectativas respecto a su aspecto físico. En nuestra imaginación los representábamos como un pueblo bello y apuesto, pero en realidad eran de pequeña estatura, inquietos como monos, desaliñados y pícaros como gitanos, pero generosos y simpáticos. Todas las bellas de la ciudad que convivían con los alemanes se pasaron a los españoles y los españoles se mostraron tiernos y corteses con las mujeres. Alemanes y españoles se odiaban cordialmente, principalmente a causa de su rivalidad por las mujeres. Los españoles recibían dos raciones de suministro, una del Ejército alemán y otra de España, y lo que les sobraba lo repartían entre la población. La población civil valoró de inmediato el benevolente talante de los españoles y rápidamente se establecieron lazos de afecto, no solo con las jóvenes, sino especialmente con los niños. Tales relaciones eran impensables con los alemanes. Cuando los alemanes se movían con sus carros jamás consentían que nadie, bajo ningún pretexto, subiese a bordo. Cuando lo hacían los españoles, los carros se inundaban de niños que iban de un lado a otro con los carreros. Los josés y manueles andaban por las calles rodeados de niños colgados de brazos y espaldas.

17 de septiembre de 1942. Ocurrió un suceso que conmovió a la población. Un huérfano de guerra que andaba vagabundeando robó un pan, por lo que estuvo a punto de ser fusilado, a no ser por la enérgica intervención de un capitán español (…) Sin embargo, en lo referente al trabajo, era mucho mejor colaborar con los alemanes. Con ellos siempre sabías lo que querían y cómo complacerles; pero estos venales (¿? debe de ser una mala traducción) personajes españoles siempre te dejan colgada con sus órdenes y contraórdenes.

1 de octubre de 1942. Una joven que trabajaba en el baño y la desinfección con los españoles fue muerta por la metralla de una granada. El féretro fue llevado a hombros por los españoles, que la enterraron con todos los honores y con gran duelo. (…) Yo colaboraba con los españoles en la organización del baño y desinfección de soldados, pero mis españoles me tenían agotada y considero interesante establecer un paralelo entre españoles y alemanes tal cual nosotros los vemos. Alemanes: silenciosos y tranquilos. Españoles: ruidosos e inquietos. Los alemanes obedecen las órdenes a rajatabla, por absurdas que sean. Los españoles interpretan las órdenes como cada cual las entiende. Los sábados por la noche los españoles reciben su ración de vino o coñac y cuando se emborrachaban salían por el pueblo a buscar camorra a los alemanes. Los alemanes se defendían, a veces en pleno día y sin que mediara bebida se entablaban peleas entre los soldados. Los alemanes son extremadamente cuidadosos con su equipo y ahorrativos con sus productos alimenticios, no pierden ni una miga gratuitamente. Cuando los españoles recibían sus mudas nuevas, cogían las tijeras y cortaban las perneras, convirtiendo los calzones largos en cortos. Los restos los aprovechaba yo para mi lavandería. Los alemanes son valientes si así lo manda el Führer. Los españoles que yo conocí carecían de instinto de conservación; en un ataque podían perder el 50% de los soldados, mientras que el otro 50% seguían combatiendo y cantando; esto lo he visto yo con mis propios ojos y hasta los alemanes estaban asombrados con su valor y resistencia. Los alemanes, pese a su famosa sentimentalidad, podían ser muy groseros con las mujeres. En general les gustaba organizar en lo posible una existencia cómoda con sus parejas y al tiempo se comportaban como egoístas y desvergonzadamente despectivos y groseros con ellas. En los trabajos las obligaban a limpiar las letrinas de sus estancias y cuarteles y liberar de nieve las vías de tren y las carreteras hasta la extenuación, y si se terciaba no tenían reparo en golpearlas. Los españoles eran impetuosos y apasionados, pero respetaban sinceramente a las mujeres; por celos podían apuñalar a sus compañeras, pero en ningún caso abusar de ellas o menospreciarlas. Como ya he dicho, los alemanes y los españoles solo tenían en común su recíproco desprecio.

8 de enero de 1943. Algaradas entre los españoles y los alemanes. Estos habían golpeado a unas mujeres; los españoles salieron a la calle y comenzaron a agredir a todo alemán que encontraban en el camino; las peleas fueron auténticas. Como siempre en nuestro mundo loco, las acciones caballerescas no procedían del mando, sino de los simples soldados».

Fuente: Boletín "Hermandad" de Combatientes de la División Azul de Barcelona nº 183. 
Apartado de correos nº 6.149- 08080 Barcelona.